Uno de los rasgos más peculiares de las organizaciones cuya actividad económica se inscribe en la llamada economía creativa es la enorme pasión por el producto. A ello se suman la atención minuciosa a los detalles, el desarrollo holístico, la innovación evangelizadora, el servicio al cliente o el aprovechamiento del talento. En la práctica, todo esto suele traducirse en seguir los pasos del "Alva Edison moderno": Steve Jobs.
Antes y después de su muerte, Steven Paul Jobs se ha convertido en una suerte de patrón para congregaciones de emprendedores, innovadores, gurús, creativos y demás. Muchos le rinden culto a través de murales con su rostro o citas célebres. Y no es que eso esté mal —al contrario—: si seguir los pasos de Steve impulsa a crear productos que nacen de la imaginación y que contribuyen a construir el mundo en el que a uno le gustaría vivir, esa convicción merece, como diría una amiga española, un "¡enhorabuena!". Es una actitud muy distinta a la de quienes sólo piensan en mejorar el pasado.
Ahora bien, y volviendo al título de este artículo, cuando afirmo que "lo 'cool' a veces no es tan 'cool'», me refiero a que en muchas compañías existen personas imaginativas cuyas brillantes ideas son descartadas una y otra vez en favor de las que sostienen el statu quo. Así, las empresas dejan de lado a sus "piratas" y se alejan de la tan celebrada "filosofía steviana": "cualquiera puede pasar y compartir sus ideas con el CEO".
En este mismo contexto, no basta con trabajar de lunes a sábado durante ocho horas diarias —aunque la orientación al producto esté muy bien—. Para crear algo verdaderamente grande, los "piratas" necesitan descanso y motivación. Y si se les va a recompensar, no se trata sólo de dar dinero para mantenerlos entusiasmados: recompensar implica establecer una conexión activa, directa y personal. Aprovechar el talento no consiste en aprovecharse de él. Aprovecharlo es ir más allá del perfil tradicional, descubrir las capacidades que subyacen en cada persona y comprender qué pueden aportar a la organización. También es evitar guiarse por la primera impresión: "a veces descubres al 'pirata' donde menos lo esperas".
Vivimos en una sociedad que aplaude la innovación, pero que al mismo tiempo frustra y aplasta una enorme cantidad de ideas brillantes. Se aplasta al "pirata" con jornadas interminables, trato inhumano, condiciones laborales deplorables, honorarios miserables... Por eso —lo 'cool' a veces no es tan 'cool'—.
Inspiración: El camino de Steve Jobs. Liderazgo para las nuevas generaciones, de Jay Elliot.