Más allá del horizonte VI
Cronología:
- 04/06/2020, Antonio Rodríguez de las Heras fallece por COVID-19.
- 05/06/2020, homenaje a Antonio creado por sus amigos en Wikipedia.
- 08/06/2020, El País Retina publica una nota in memoriam.
- 30/01/2021, se edita por última vez la revista El País Retina.
A todas luces: la posteridad en tiempos de lo efímero.
Antonio Rodríguez de las Heras fue un escritor prolífico. Más allá de sus lúcidas reflexiones en la columna La vida en digital, dejó un vasto legado compuesto por libros, artículos y ensayos dispersos por toda la red. No tuve la fortuna de conocerlo en persona, pero desde 2018 he leído buena parte de sus contribuciones. Me atrevo a afirmar que, en esas lecturas, he alcanzado a vislumbrar algo de su verdadero yo.
El cierre de la revista Retina quizá no afecte de manera decisiva la presencia digital de la marca editorial; sin embargo, es casi seguro que el repertorio de Rodríguez se lea poco más allá de las fronteras españolas, salvo por algún investigador que, con paciencia, rastree el archivo de El País. Esta realidad es un reflejo de nuestros tiempos: vivimos bajo el signo de la fugacidad, donde la popularidad, medida en términos comerciales, suele imponerse a la posteridad.
La posteridad en la escritura digital es un tema amplio y complejo, aunque procuraré ser breve. Desde siempre, la escritura ha sido un vehículo para trascender. Gracias a ella se han preservado logros, transacciones, cartas, orgullos, miedos, ideas y pensamientos. No obstante, en su versión digital, pese a los avances en la gestión de contenidos desde los años noventa, no ofrece la misma garantía de permanencia que las bibliotecas tradicionales, pues el interés comercial tiende a dominar sobre el cultural.
Basta imaginar que, si mañana Automattic decidiera cerrar sus servidores, miles de horas de trabajo intelectual se desvanecerían en un instante. Lo digo por experiencia propia: en un situación parecida se desvaneció mi primer artículo. Algunos sostendrán que existen alternativas, pero eso sería caer en la misma trampa de lo efímero. Es cierto que muchos escritores digitales recurren a Internet Archive como cápsula del tiempo, aunque resulta difícil prever si esta iniciativa podrá sostenerse durante los próximos cincuenta o cien años, considerando el crecimiento exponencial de su archivo en términos de petabytes.
¿A qué escritor no le gustaría gozar de la posteridad de los grandes pensadores griegos? Personalmente, me encantaría que dentro de cien o quinientos años alguien encontrara estas líneas; o mejor aún, que alguien leyera el legado de Aglaia Berlutti, Antonio Rodríguez, Enrique Dans o Santiago Sánchez-Migallón. Si la posteridad es un mérito proporcional a la contribución, ellos la merecen con creces.
Lo cierto es que, en esta modernidad líquida, la nube nunca fue concebida para custodiar la memoria escrita. Cada caída de servidores o ataque informático a alguno de los gigantes tecnológicos lo pone en evidencia. Sin embargo, los medios tradicionales de almacenamiento tampoco son una respuesta definitiva. Las cápsulas del tiempo han probado ser útiles, pero quizá, en los próximos años, una variante de la Bóveda de Código Ártico de GitHub logre preservar la obra de los escritores digitales para las generaciones futuras. Al fin y al cabo, la escritura posee la virtud de trascender épocas y culturas, aunque sus autores, con toda probabilidad, nunca lleguen a contemplar los frutos de esa aspiración.
“[…] sobre la liquidez de nuestra época líquida, donde el triunfo de lo efímero ha matado a la posteridad y donde, a pesar de ello, se trata de sacar consuelo y celebración, haciendo pie en un epicureísmo sonriente, de nuestra condición fugaz.”
—Efímera, Miguel Albero